jueves, 7 de febrero de 2013

No es país para chorizos

A medida que progresa Internet se produce un curioso efecto que a la larga estoy seguro nos beneficia a todos; y es que queda registro de toda transacción: en los servidores del banco (el tuyo y del comercio), en los servidores de correo (el tuyo y el del comercio), en tu ordenador, en el ordenador del comercio... eso como mínimo. Borrar la huella digital de una transacción es poco menos que imposible.

Lamentablemente, el dinero en efectivo, que es algo que todavía queda fuera de la tecnología, no deja una huella tan indeleble. Pero cuando desaparezca, espero que sea más pronto que tarde, será el fin de muchos males, entre ellos, y especialmente, los paraísos fiscales. Habrá transparencia total en todas las transacciones económicas.
Sí, ya sé lo que pensáis muchos: eso no va a pasar porque a los de arriba no les interesa que pase. Pues claro que no les interesa, como no les interesaba que hubiese democracia, o que existiera Internet. Pero ahí están, imparables, y con el tiempo a su favor.
Así que cuando ese paradigma llegue, no habrá sitio para los chorizos.

De hecho el mundo on-line, donde todo es virtual (incluído el dinero por supuesto) ya es ese país no para chorizos. En el mundo on-line hay mucho ladrón sí, pero gracias a la rápida colaboración de todos los que estamos conectados, se les detecta y aniquila enseguida. La fuerza de millones de personas colaborando es imparable. Cuantas más personas on-line, más potencia tiene esa fuerza. Y por colaborar no me refiero a nada tedioso, estoy hablando básicamente de hacer un par de clicks.
Y como cada día el mundo on-line se cuela inexorablemente en nuestras vidas, es lógico pensar que se acabará el oscurantismo y llegará la transparencia. A ver, cuando digo “se acabará”, es un “se acabará” como el del petróleo, que nunca se va a acabar sino que cada vez es más difícil obtenerlo. Cada vez será más difícil ser opaco.

Imaginad que pudiésemos actuar en el mundo off-line con la prontitud del mundo on-line. Ahora mismo, con la de corrupción que está aflorando en los dirigentes de España, habríamos prescindido ya de la actual clase política, plagada de chorizos sin escrúpulos.

Imagina que con un click destituyes al político corrupto de turno, o a esa persona de moral distraida que administra tu finca, o a ese jefe corrupto y prepotente... Pues bien, ese escenario está a punto de hacerse realidad gracias a herramientas como Quoners.com, que llevará la democracia a todos los rincones.

¡Chorizos: id haciendo las maletas! El mundo on-line, y dentro de poco el off-line, no es país para vosotros.

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